09 julio, 2009


Cuando no sabes a dónde vas, cualquier camino puede servir.
Dan miedo los cruzes de caminos, da miedo partir, da miedo volver, las preguntas, las respuestas dan miedo. Si no sabes a hacia dónde vas, lo mejor es dejarte llevar como flotando en el viento, a veces hay que desprenderse del equipaje y como una pluma dejarse llevar por el viento para que a cada paso un paisaje, una emoción, o una contrariedad nos reconcilien con la
vida pequeña y su muerte pequeña. Para que un día nos queden unos cuántos recuerdos para poder decir estuve en tal recodo, para poder decir estuve en tal pasión , para poder decir estuve en tal pueblo fantasma, en tal amistad haciendo tal cosa, para poder decir yo, estuve ahí. Para poder hacer todo eso es necesario no temerle a partir ni a volver, porque estamos en una encruzijada de caminos que parten, y que vuelven, sino sabemos hacia dónde ir hay que dejarse llevar por el viento.. El viento lleva y a la vez trae, el viento nos puede llevar a lugares insospechados flotando en el aire están todas las preguntas y todas las respuestas y flotando en el viento iremos a dónde debemos ir .-

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